La influencia empresarial es una habilidad esencial en un líder, al igual que la capacidad de negociación, el autocontrol, la gestión del estrés… Y como cualquier habilidad, es algo que se puede aprender a gestionar y mejorar. Pero antes de trabajar en cómo un buen líder puede ejercer influencia, vamos a tratar una serie de conceptos básicos:

¿Qué es la influencia?

Bueno, el significado oficial de influencia es “El poder de una persona o cosa para determinar o alterar la forma de pensar o de actuar de alguien”.

Precisamente nosotros, vamos a hablar de la capacidad de influencia en el ámbito empresarial, pero desde el punto de vista del liderazgo, no desde ningún método de persuasión, imposición o mandato.

Para nosotros, la Influencia, en base a estudios y años de experiencia, se basa en la posesión de ciertos valores que sin quererlo (o queriendo), conllevan a la influencia en ciertas personas, grupo o tareas.

Siempre y cuando se haga uso de la influencia, desde la bondad y el buen hacer, los resultados son excelentes. Sin embargo, si se utiliza desde la mala intención con el fin de alcanzar un objetivo propio, personal y que solo favorece el interés de uno mismo, la influencia MATA.

influencia empresarial

En Pyrsel, trabajamos para dotar de técnicas y herramientas a líderes, con el fin de la mejorar la influencia. ¿Por qué? Porque es el valor fundamental que un líder debe poseer y ejercer sobre su equipo, para obtener de manera conjunta los mejores resultados en base a unos objetivos y mantener constantemente la motivación e ilusión por el proyecto.

Hay quien produce más influencia en las personas que otros, de manera natural por su empatía no forzada y su carácter: “Líder nato”, que se identifica desde pequeño y conforme va pasando por diferentes facetas de su vida, se va reafirmando en estas dotes.

También hay quien necesita hacerse “influyente” o simplemente mejorar en algunos de sus rasgos para conformar su mejor versión de líder. Para llegar a poseer los valores que caracterizan la influencia hay que trabajar desde la honestidad, por un cambio de conducta real y duradero, para que se convierta en lo más natural posible.

De todas formas, normalmente la persona que lleva innatos determinados valores identificados con el liderazgo, es la que es capaz de autoanalizarse, identificarse y querer sacar una mejor versión de él/ella, y por tanto los que acceden a formarse en este campo. Por ello los que “mal usan” la influencia, son los menos, debido a que normalmente presentan un rasgo de egocentrismo y creencia de ser casi perfectos, claro, que les impide solicitar ayuda para “mejorar”. ¡No tienen nada que mejorar!

Yendo a lo fundamental.

 

¿Qué es necesario para ser un líder basado en la influencia?

Hay que ser una persona:

  • Pasional. Que crea en lo que hace, sueñe con ello, confíe en el proyecto y esté ilusionado es fundamental, para que toda acción que se oriente en consecución de sus objetivos, se haga con la máxima pasión y entusiasmo posible.
  • Confianza. Predicar con el ejemplo, actuar conforme a lo que crees y darle vida, forma y poder, genera una confianza inquebrantable tanto en ti mismo como en el resto del equipo, quienes también querrán ser partícipes de lo que tú eres.
  • Motivación. Esta característica siempre se inmiscuye en estos asuntos cuando hablamos de liderazgo, equipo y personas. ¿Por qué? Porque evidentemente la motivación debe existir para lograr los resultados que todos queremos. Reconocer el esfuerzo de tus compañeros, tener en cuenta las ideas que con iniciativa propia se proponen y premiar los buenos resultados, supone una recarga de vitalidad, energía y autoestima tal, que el equipo quiere más, y se alegra y esfuerza al máximo para conseguirlo.

Es más, una persona líder con influencia suficiente, cree en las capacidades de su equipo antes de que ellos mismos ni siquiera conozcan su alcance, y los reta a salir de su zona, que se atrevan y actúen.

El líder saca lo mejor del equipo y se convierte en referencia para todos aquellos con los que comparte día, trabajo y persona. Claro está, siempre y cuando sea pasional, transmita confianza y esté motivado, mantiene motivado al personal.

Pero aquí no queda todo, seguimos:

NUNCA es referente ni influyente (desde el liderazgo) una persona mentirosa, rastrera, “pirata”, deshonesta o maleducada con constante mal genio. Esa es la fina pero tan ancha línea a su vez, que diferencia una persona líder influyente de una persona influyente desde el autoritarismo.

Sin embargo sí va a serlo una persona que se caracterice por su:

  • Integridad y sinceridad. Que muestre transparencia tanto en fortalezas como en debilidades. Una persona AUTÉNTICA. La tranquilidad de ser uno mismo en las buenas y en las malas, se contagia.
  • Respeto. Dejar de lado el miedo a la hora de decir algo, a que tu idea pueda resultar ridícula o a que no hayas hecho algo del todo bien, pero sin embargo sepas que puedes expresarte con total libertad y confianza siempre y cuando seas honesto, sin ser recriminado. AYUDA Y MUCHO. Evidentemente esto deriva en un aumento de los niveles de CONFIANZA de manera muy notable e invita al equipo a arriesgar y a hablar, de lo que normalmente, salen buenas ideas y buenos resultados.
  • Solidaridad. ¿En qué sentido? En el de compartir lo que es tuyo para que el resto también lo considere y te ayuden con la ejecución; en el hecho de actuar todos coordinados y en la misma dirección. Esto no es solo señal de buena comunicación y de ser un buen líder (que ya es mucho), sino que es señal de EQUIPO y de voluntad, de fuerza y de unión. “De ser piña».

 

El “nada es mío, y lo mío es de todos” es una premisa muy buena para comenzar y que enlaza perfectamente, con la que estamos cansados de repetir: “ninguno de nosotros solos, es tan bueno como todos nosotros juntos” Manuel Moncayo.

Invertir en la mejora de influencia, no mejora solo en tu función de líder sino que mejora en tu equipo, en toda ”VUESTRA” empresa y “VUESTROS” resultados. En Programa10, trabajamos por y para ello.

 

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