El pensamiento que crea las preocupaciones es una parte de nuestra mente que en pocas ocasiones conseguimos controlar y que éstos no afecten a la vida diaria.

Y es que tener pensamientos es necesario y normal, aunque siempre que se encuentre dentro de unos límites o seamos capaces de dominarlos, pararlos o ignorarlos.

Las preocupaciones derivan del pensamiento constante, obsesivo y permanente sobre determinadas cuestiones que abordan la conciencia y que no somos capaces de obviar, de ahí a que se resienta el humor, el sueño y hasta las relaciones personales y profesionales.

¿Cómo librarte de la preocupación?

No, no es una canción y no es tan fácil como cantar “Hakuna Matata” pero todos sabemos que no es tan sencillo como lo pintan y que no todos son tan felices como quieren hacernos ver. Lo que sí es cierto,es que hay determinados perfiles/personas que tienen una mayor capacidad para dejar de lado sus preocupaciones sin que les influya en otros aspectos.

Estas son algunas de las recomendaciones que te damos si tus obsesiones no te permiten construir lo que deseas: 

  1. Debes trabajar tu mente.

El primer paso es disociar mente y persona.

Tu cabeza genera ideas buenas, malas, racionales, ficticias, etc. de una gran variedad de tipos, y es algo que tú no decides ni controlas ya que es tu mente la que las crea, decisión en la que no puedes intervenir. Todo lo que se crea en tu mente no surge porque así lo desees o así lo creas, no depende de tu voluntad.

  1. Construye tu propio pensamiento

Sin embargo sí puedes elegir qué ideas te quedas y qué otras de las que se han creado, desechas voluntariamente. Si trabajas tu mente con verdadero esfuerzo, comenzarás a reducir el estrés y la frustración que te causan esas preocupaciones.

  1. Cambia tu manera de administrar tu mente

Lo primero que debes tener en cuenta es que tu cabeza siempre va a estar llena de cosas, de pensamientos, de problemas, de recuerdos… pero sin embargo eres tú, con esa potestad que tienes sobre tu mente quien decides cuáles de todos ellos te quedas. Si quieres participar activamente en cada uno de esos pensamientos ya sean buenos o malos o si quieres mirarlos desde lejos, como un mero espectador procurando no que te afecten negativamente en tu día a día.

  1. Administra tus emociones

No queremos decir con esto que las ignores o no las expreses, sino que las sientas de manera tan profunda que seguramente se terminen agotando, terminarás distrayendo la atención de esos pensamientos que te pueden llegar a causar malestar o dolor y finalmente se irán.

  1. Lo más importante: identifica las preocupaciones y acéptalas

Puedes tomar determinaciones que te permitan alejarte de esas preocupaciones, minimizarlas e ignorarlas para que no lleguen a convertirse en obsesión, pero lo más importante es que se encuentren previamente identificadas y que por supuesto, las aceptes y sepas que existen, convivas con ellas. Comienza a establecer dominios sobre estas.   

Vivir plenamente sin ningún tipo de preocupación es verdaderamente complicado, pero si bien es cierto que al menos podemos trabajar por controlarlas, decidir hasta qué punto o en qué momento queremos que nos afecte y dónde no queremos que influyan bajo ningún concepto.

Aún así, con las recomendaciones básicas que te hemos dado puede que necesites compañía para reforzar tu mente en el ámbito tanto personal como directivo. Si necesitas reforzar tu mente, en Pyrsel Consultores estamos especializados en potenciar tu Desarrollo DirectivoDesarrollo Personal, ponte en contacto con nosotros y notarás los resultados con nuestro Programa10. Te esperamos.