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Cuando hablamos de liderazgo, la inteligencia emocional suele considerarse el «eslabón perdido» en el desarrollo de esta disciplina.

Mientras que la mayoría de cursos de gestión y formaciones de tipo corporativo, así como los entrenadores de ejecutivos ofrecen una cantidad de enfoques orientados a la gestión empresarial, rara vez se abordan temas relacionados con la gestión emocional. 

La gestión emocional se esfuerza por comprender las «emociones» en diferentes situaciones, permitiendo con ello aplicar el enfoque o el comportamiento adecuado para lograr el fin pretendido.

El liderazgo emocional puede aplicarse en todos los niveles de una organización; desde el director general hasta los empleados de nivel básico. 

Para una mejor gestión corporativa, los líderes de todos los niveles deben poseer las habilidades que les permitan gestionar y dirigir eficazmente las emociones con un objetivo en mente. 

Vemos pues, desde esta perspectiva, que la inteligencia emocional está ligada al liderazgo emocional en el mundo corporativo, ya que se empieza por uno mismo para así extenderlo a cada miembro del equipo. 

El liderazgo emocional se compone de varios métodos a desarrollar en primer lugar a nivel personal, ya que al contrario de lo que mucha gente piensa, el liderazgo se adquiere a través de capacidades personales que luego serán extrapoladas para hacer uso de ellas a nivel profesional. 

 

Te damos algunas claves para gestionar el liderazgo emocional: 

  1. Para convertirse en un líder emocional se debe reconocer tanto las emociones negativas como las positivas dentro de uno mismo. Un buen líder es el que sabe gestionar estos sentimientos para mejorar las relaciones de su equipo. Esto puede ser una responsabilidad grande, por lo que debe ser un trabajo continuo de autorreflexión.
  2. La segunda clave es tener un equilibrio entre los objetivos del equipo y las relaciones sólidas de esté. Algunas veces tendrás que sacrificar la “eficiencia” para que tu equipo se sienta más feliz y sea más productivo, lo que a largo plazo resultará en el logro  de los objetivos. De lo contrario lo que se provocará es un estrés elevado por cumplir con las exigencias, una desmotivación por no llegar a ellas y un bajo rendimiento del equipo.

  3. La tercera es distinguir las singularidades de cada miembro de tu equipo. Hemos de ser conscientes sobre qué acercamiento necesitan, cómo abordan los conflictos, e identificar cuál es el talento que tienen. Con esto puedes intentar sacar lo mejor de cada uno de ellos dependiendo de cada situación, motivando su desarrollo.

  4. La cuarta es un reto para todo líder, pero es fundamental. El líder debe llevar la responsabilidad, tanto en lo negativo como en lo positivo; y ¿esto qué significa? Significa que un buen líder no se enfocará en buscar culpables, sino en llevar a cabo soluciones y en cómo no volver a cometer estos errores. 

 

Ser un líder emocional no es tarea fácil, pero con la adecuada orientación podrás llevarlo a cabo y contagiar a todo tu equipo. Conviértete en una mariposa para, a través de tus acciones, forjar el camino hacía los objetivos del equipo.

 

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