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Vivimos actualmente una situación donde el mercado viene caracterizado por una competencia feroz y una guerra de precios constante. En un panorama como éste es realmente el capital humano lo que marca la diferencia y le da valor añadido a la empresa.

Muchos de nuestros clientes acuden a nosotros con la verdadera necesidad de que evaluemos el desempeño de su personal y le digamos si realmente cada una de las personas que componen la estructura de la organización ocupa el puesto más adecuado.

 

En este artículo ofrecemos las claves que los empresarios deben tener en cuenta para identificar si los empleados están en el puesto más adecuado:

 

FALTA DE COMPETENCIAS  necesarias para el desarrollo del puesto tal y como está definido.

Entendemos por competencias los conocimientos (Saber) y las habilidades (Saber hacer) que hacen falta para el desempeño óptimo de un puesto de trabajo concreto. Independientemente de la implicación de la persona,  de su buena actitud o el tiempo que lleve en la empresa esta debe presentar una serie de conocimientos y habilidades que le permitan desarrollar la ocupación con garantía de éxito.

Un claro ejemplo que se repite mucho en nuestros clientes y que detectamos en nuestros estudios de organización, es poner como Jefe de Administración cuando el negocio alcanza cierto volumen de facturación,  a la persona que empezó a trabajar con ellos cuando se fundó la empresa.

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Este trabajador en la mayoría de los casos no dispone de las  habilidades necesarias. Otro caso común es haber incorporado previamente al trabajador dejándonos llevar en su selección por emociones o sensaciones y no valorar realmente las capacidades y habilidades necesarias para cubrir el puesto.

FALTA DE DE ACTITUD para el desarrollo del puesto.

Desmotivación, desgana, falta de responsabilidad y poco compromiso son algunas de las actitudes que independientemente de que el empleado tenga todas las habilidades necesarias incrementan las posibilidades de fracaso en el puesto.

EXPECTATIVAS DIFERENTES a las que la empresa le puede ofrecer.

En algunas ocasiones el trabajador muestra una actitud ejemplar y dispone de las competencias necesarias sin embargo sus expectativas relacionadas con la empresa, la conciliación con la vida familiar o el proyecto y su crecimiento dentro de él no coinciden con los que la compañía le puede ofrecer, lo que finalmente y de forma inexorable hará que la persona no continúe en su puesto de trabajo y por lo tanto no sea la más adecuada para él.

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