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Que sepas venderte no implica nada más.

Hay muchos/as profesionales ponen todo su esfuerzo en contar sus supuestos logros. En dar una apariencia. Los que los consiguen en silencio, se encuentran con esto a diario

Resulta que ahora parece que solo vale con parecer atareado y muy ocupado. En esta época digital, en la cual el proyectar los logros y aparentar el éxito, es algo constante, a lo que ya nos estamos acostumbrando. 

Si se lleva a cabo como algo normal en la vida personal, ¿por qué iba a ser diferente en lo profesional?

Nos queda a todos claro que en cualquier encuentro profesional y/o empresarial, siempre hay algo de “parafernalia”, con el fin de que de esas relaciones se lleven una buena imagen de nosotros como profesionales y de nuestra empresa. 

El objetivo puede ser “vender” pero hay que reconocer, que hay quienes tienen un don y son capaces de hacerlo de manera más eficaz que otros. 

Conforme a profesionales de la psicología, se reafirma la teoría de que como personas, tenemos múltiples maneras de actuar y no siempre nos encontramos en la misma línea, horizontal y sin cambios. Dentro de las diferentes formas de actuar e incluso de personalidad, hay ciertos momentos en los que conforme al objetivo, exista un cambio de comportamiento forzado. En este último caso, hay que decir, que hay un grupo de personas que son expertas en modelar este comportamiento para conseguir mucho, con muy poco. 

Haciendo referencia a este último, podemos encontrar a aquellos/as que lo hacen con paso torpe, con mucho esfuerzo y poca garantía y que tarde o temprano, sus intenciones son descubiertas por su entorno laboral e incluso personal. 

Los hay también quienes son astutos, pudiendo llegar incluso a la sociopatía y consiguen escalar a puestos altos, ubicándose entre altos mandos de empresas. A partir de a simple capacidad de saber venderse y aparentar algo, nada más. 

Normalmente, son personas que ganan más por la actitud que por el conocimiento o verdaderas capacidades. Podríamos hacer una metáfora con que les basta con “mostrar más el continente que el contenido”. Tienen ciertas acciones, notorias para proyectar eficacia, y dar sensaciones… como a pesar de no dar soluciones concretas, responder siempre a una llamada, responder un mensaje a horas tardías “para dar la sensación de estar siempre disponible y dispuesto”. Aportar posibles soluciones cuando algo ya está solventado. 

 

¿Qué ocurre en resumidas cuentas con esto? Que una persona es la que se lleva el mérito, se cuelga las medallas, de un trabajo en “equipo” pero del que seguramente haya sido el menos partícipe, colaborativo y se haya incluso “escaqueado” de parte de sus tareas. 

¿Problema? Que los compañeros se cargan de trabajo excesivo y comienzan las frustraciones por los reconocimientos erróneos. 

 

El resto del equipo, sale perdiendo

Hay que decir que en ocasiones, resulta verdaderamente complicado que desde dirección detecten estas prácticas, ya que el encargado de llevarlas a cabo, suele ser bastante sutil en este aspecto. Además de que por supuesto, no suele afectarles directamente sino más bien todo lo contrario. 

Quienes realmente son sufridores de ellas, son los compañeros. 

Todos sabemos, que hay tareas de vamos a llamarle “fondo” que hay que desarrollar y sacar adelante. Quizás no son tan meritosas a simple vista, porque es “mano de obra” pero que son necesarias e imprescindibles para el funcionamiento de la empresa. 

¿Quién saca adelante esas tareas? Desde luego que esta persona que se dedica a aparentar, no. 

¿Quién se encarga de dar la cara? Él/ella, esta persona en cuestión. Pero ¿dar la cara y solucionar? No, dar la cara y no solventar nada. No dejar nada en claro. Pero sí hacer como que todo está en su mano y se va a encargar de hacerlo. Siempre con mucha efusividad pero con poca eficacia y realidad. 

Los compañeros, mientras esto ocurre, ven de primera mano lo que está pasando. Y lo sufren. Y créanos, crea desidia, malestar y hostilidad, como considerará normal. Al final los afectados son ellos, jamás la persona que crea este malestar se va a parar a pensar “ en lo mal de su actitud” . Serán sus compañeros los que terminan acogiendo las responsabilidades y tareas, exhimidas por esta persona y seguramente, en un futuro, tomando medidas de ayuda psicológica, para recuperarse de todo lo que esto le ha supuesto. Y en lo que le ha derivado. 

 

¿Qué hacer cuando esto ocurre?

Evidentemente las soluciones a estas situaciones deben surgir de algún mando o puesto superior que lidera el equipo. Es el líder, quién debe estar atento y al tanto, de lo que ocurre con sus empleados. DE sus actitudes. De su productividad y debería encargarse de medir el trabajo de todos y cada uno de ellos y premiar lo bueno y sancionar a los que no cumplen los objetivos. 

Según Jaime Puig Díaz, experto en marketing de Recursos humanos “Estos son cambios que deben sucederse de dentro hacia afuera”. 

Al final se trata de realizar un cambio de mentalidad en cuanto al equipo, pero debe ser algo progresivo y que surja desde los puestos de liderazgo. 

 

Es obvio, que para prevenir este tipo de situaciones y lidiar con ella de una manera mucho más eficaz cuando ya se estén dando, es mejorar la comunicación equipo / líderes / supervisores / directores. Que haya absoluta confianza, cercanía y de esta manera se pueda saber si los enfoques están bien establecidos, las gestiones llevadas a cabo son las correctas y conocer en todo momento qué está ocurriendo y qué dificultades existen.

Hay que ser capaz de establecer reuniones o canales de comunicación que sirvan para un contacto directo con uno y cada uno de los empleados, para que tanto el más tímido, como el que “dice ir a trabajar prefiere no inmiscuirse en problemas” o el más extrovertido, pueda expresar sus sensaciones y así dirección obtener un feedback efectivo y real. 

Esto es un problema. Existente. De hace tiempo y también actual. Y ahora con el sistema de teletrabajo las personas que frecuentan el aparentar han encontrado sus mañas, para seguir dando sensación de absoluta disponibilidad e implicación: mediante la “hiperconexión”.

No podemos decir que sea fácil dar con estas situaciones. Detectar estos casos y actitudes. Pero si eres líder es tu deber. Estar alerta para no caer en las “garras” de los que solo aparentan pero no trabajan y “queman” al resto de tu equipo, es una tarea obligada dentro de tus funciones.

 

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