5/5 - (1 voto)

Manuel Moncayo

De nuevo, un solo hombre pone en jaque al mundo, alterando el orden económico, social y político, provocando muerte y destrucción a través de mentiras.

Como experto en la mentira y en los procesos psicológicos subyacentes me gustaría hacer algunas consideraciones.

Los modelos patógenos, criminológicos y adaptativos de la mentira propuestos por Rogers, R. y Neumann, C.S(2003) tienen algo en común, nos muestran la gravedad de distorsionar la verdad.

La actuación de Vladimir Putin invadiendo Ucrania, injuria salvajemente el sentido humano de la libertad, y lo hace a través de mentiras, una detrás de otra.

Comencemos con las verdades no explícitamente expuestas, las que brillan por su ausencia, esto es, las mentiras flagrantes en el propio acto por su comisión y que se expresan en la parte inicial de la frase “…jura usted decir la verdad…”:

“Nuestras tropas se están retirando, no pretendemos invadir Ucrania”, Putin. 

Es una sola mentira, de muchas, que indica hasta qué punto se puede llegar con una mentira.

Formulo las siguientes preguntas que establecen el marco de regulación de la mentira según el patrón adaptativo:

1. ¿Putin ha valorado las distintas alternativas antes de engañar?
2. ¿Putin ha evaluado las circunstancias y la probabilidad de triunfo a través de este engaño?
3. ¿Putin ha tejido una cortina simulada enmarcada en una estrategia de resiliencia?
4. ¿Le servirá a Putin adquirir mejoras y/o ventajas del entorno?
5. ¿El beneficio que pretende Putin obtener está presente?
6. ¿Existía para Putin otra manera mejor de obtener esos beneficios?

Cuando un error se hace colectivo adquiere la fuerza de una verdad, a no ser que la verdad y la mentira corran por el mismo rio y no sean tan evidentes hasta que incluimos la implicación por su globalidad, su cantidad y su repercusión.

La humanidad ha estado preñada de mentiras, y sigue pariendo sin cesar. Por añadidura, unimos los sesgos que nos adornan la interpretación de la realidad, sobre todo el de veracidad, el efecto avestruz, para no ver lo que no es conveniente ver, y la tendencia por “querer” creer que “A” lleva a “B” y no hay otra alternativa (efecto nariz de Pinocho).

Curiosamente el día 23 de febrero era el día de Pinocho, y exceptuando en el mismo Pinocho, la mentira no se regula e identifica tan lineal e inequívocamente. Solo tenemos que observarlo con lo que ocurrió el día después, el 24 de febrero.

Centrémonos ahora en aquellas mentiras que son aparentemente muy funcionales, las de omisión: “…solo la verdad…”. Si antes realizamos un vuelo a vista de pájaro sobre las de comisión, ahora constatemos las que se manifiestan por la ausencia y/o cantidad de la información, privando a los receptores de lo mínimamente necesario en cuanto a la información veraz se refiere. A pocas personas le gusta ponerse de frente y mentir abiertamente, a no ser que tenga una patología manifiesta, por lo que es una alternativa muy eficiente para eludir la verdad.

“Estamos realizando una operación militar especial, que avanza según los planes”

Putin

Imagen de Vladimir Putin. CNN Español

Omite que la verdadera palabra a utilizar es invasión. Es una guerra de facto, un combate armado con un ejército regular que está destrozando un país. Omite que los planes estaban trazados en un tiempo muy inferior a los presentados y omite filtrando la comunicación la resistencia del pueblo ucraniano.

Ahora bien, sabemos que las preguntas antes formuladas, enumeradas del uno al seis, como eje para la explicación del modelo adaptativo, siguen teniendo peso en las mentiras presentadas por la omisión de la verdad.

No obstante, me gustaría hacer otras preguntas adicionales, englobadas en el modelo patógeno de la mentira:

7. ¿Está Putin simulando para controlar una patología subyacente?
8. ¿Hay un mecanismo de defensa en Putin basada en la negación psicológica de una posible patología subyacente?
9. ¿La simulación de la verdad que manifiesta Putin es orquestada desde la prevención de una posible crisis emocional?
10. ¿Putin se encuentra en la fase inicial o prodrómica de una patología real y por eso está alterando la realidad?
11. ¿Es del todo consciente?

Las cosas se complican. Podemos hacer una perfilación indirecta de la personalidad del líder mandatario de Rusia, podemos igualmente incluir variables geopolíticas para darle soporte y podemos rebuscar en los anales de la historia para cerrar el lazo y presentar nuestras conclusiones. Pero aún nos quedan infinidad de datos y lo peor de todo, el proceso está abierto, en plena ebullición.

Lo que voy a decir no es científico, pero sí es empírico: por los años que llevo en el ejercicio de mi profesión, cada día me sorprende más encontrar la razón sin la intervención justificativa de la emoción presentada con anterioridad. Utilizamos en nuestras decisiones las emociones para que luego venga la razón para justificarlas.

Por último, me ubico en la última parte de la genial frase expuesta al inicio, jura usted decir la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad.

¿Nada más que la verdad?, estamos ante las justificaciones de la mentira, la parte más manipuladora de todas, las que pueden pretender la imagen idealizada de algo o alguien, la que mandas al mundo para que no se desaprueben tus ideas o tus acciones, las que buscan reconocimiento o las que tranquilizan tu conciencia…al fin y al cabo, todas son alteraciones de la verdad según como la mayoría de las personas perciben esa verdad y la realidad subsumida en ella.

Leamos algunas de las explicaciones de Putin:

“Ucrania necesita ser desnazificada y desmilitarizada”
“Las tropas de la OTAN están avanzando en la frontera de Rusia”
“Simplemente no nos han dejado otra opción para defender a Rusia y a nuestro pueblo que a la que debemos recurrir hoy” (refiriéndose al mundo occidental)
“Protegeremos a las personas que han sido objeto de maltrato y genocidio durante ocho años” (refiriéndose a las autoridades ucranianas y como premisa, entre otras, para invadir el país)

No voy a entrar hoy en los distintos canales de comportamiento no verbal de Vladimir Putin; si presenta o no ausencia de emociones(según nuestro modo de percibirlas desde el eje occidental, con sus reglas de manifestación), si presenta pocos gestos(exceptuando los amenazadores) o no, si mira directa y provocativamente en un ejercicio de convicción o no, si utiliza las distancias para rendir cuentas de su poder o no, si los pies lo lanzan fuera del contexto negociador con Macron o no, y si se filtran microexpresiones o no en sus discursos. Donde voy a entrar hoy es en una de las herramientas más poderosas y destructivas para alterar la realidad plausible: la manipulación.

Para finalizar, permítanme ubicar en el escrito algunas preguntas más:

12. ¿Es Putin una persona “mala”, antisocial y/o psicopática?
13. ¿Está actuando con maldad, sin cooperar con los distintos actores presentes?
14. ¿El estilo que utiliza en sus relaciones interpersonales a nivel público es arrogante y mentiroso?
15. ¿Ha tenido déficits en expresión y experiencias afectivas?
16. ¿Putin está actuando de manera impulsiva e irresponsable a tenor de las consecuencias que puede originar a escala mundial?

El modelo explicativo adaptativo de la mentira según Rogers y Neumann (2003) nos ofrece suficientes evidencias para encuadrar las actuaciones de Vladimir Putin respecto a la invasión de Ucrania dentro del mismo. Las preguntas 1 a 6 se responderían en esa dirección.
Pero ¿y las preguntas 7 a 11?, ¿está clara la dirección si contestamos esas preguntas? ¿y las preguntas 12 a 16?, ¿podríamos responder a estas últimas preguntas y alterar nuestra concepción de lo que ocurre en la psique del mandatario ruso?

Un juicio penal internacional en el tribunal de crímenes de guerra en la Haya detectaría, con casi total seguridad, su falta de competencia y de credibilidad. Un crimen lesa humanidad, un entramado de mentiras que atenta a la verdad. No puede quedar impune.

Desde mi punto de vista, según lo tratado, el modelo adaptativo de la mentira es el que más se ajusta al comportamiento de Vladimir Putin, sin descartar que los otros dos intercedan, compitan y/o se anexionen al primero.

 

Manuel Moncayo

Bibliografía:

Houston, P., Floyd, M., y Carnicero, S. 2012. Descubre la mentira. Málaga: Sirio
Feldman, R. 2010. Cuando mentimos. Las mentiras y lo que dicen de nosotros. Barcelona:Urano.
Bargh, J. 2018. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? El poder del inconsciente. Barcelona: Penguin Random House grupo editorial
Ekman, P. 2012. Cómo detectar mentiras. Una guía para utilizar en el trabajo, la política y la familia. Barcelona: Paidós.