Es más común de lo que crees, pero que ocurra es algo realmente desagradable, aún más en las situaciones en las que se suele dar a la hora de «hablar en público».

Puede que te ocurra cuando impartes una formación, al exponer un proyecto o al dar una ponencia, y empiezas a notar que la boca se te va secando y con ello cada vez te cuesta más seguir hablando y pronunciar con claridad. Sin hablar, de que seguramente, esto también te lleve a quedarte en blanco. 

¿Por qué ocurre esto?

Es un efecto directo del nerviosismo que puede llegar a producir el hecho de estar frente a un número de personas a los que tenemos que transmitirles un mensaje o una información. El nerviosismo de «hablar en público».

Precisamente son las llamadas áreas frontales e hipocampo del cerebro, las que se activan en momentos de estrés o ansiedad, lo que conlleva a la sequedad de las glándulas salivales, impidiendo que estas desarrollen con normalidad su función de producir “saliva” -líquido acuoso- que es lo que nos permite mantener la boca bien hidratada. 

Es una reacción instantánea que produce el cerebro ante una situación que este detecta como “de peligro”. Aunque esta no sea una situación de peligro como tal, la mente reacciona de la misma manera, se activa de forma que comienza a trabajar para reparar nuestro organismo y “salvarnos” de ese momento que causa ansiedad. 

Contrae los vasos sanguíneos que riegan las glándulas salivales y no permite que se produzca la “saliva” correspondiente en nuestra boca. 

¿Qué podemos hacer?

En primer lugar, obviamente nos encontramos con un obstáculo que debemos vencer “El miedo y el nerviosismo de hablar en público”. ¿Cómo? Sobre todo con una formación como Programa10 que permita una potenciación de habilidades en este aspecto, y afrontar una situación así no se convierta en un problema nunca más, ya sea en una intervención previamente concertada o imprevista. 

Otros tips que te vendrán bien cuando esto ocurra:

  • Tener siempre a mano una botella de agua o un vaso de agua, para ir haciendo pausas y dando pequeños sorbos.

  • Practica ejercicios respiratorios. Así reducirás la ansiedad.

  • También, sería ideal que aprendieras a trabajar la respiración nasal, mientras hablas. Si, como acostumbramos a hacer, respiramos por la boca mientras hablamos, añadimos un nuevo factor que favorece la sequedad en la boca. 

Igualmente, te animamos a que no sufras este tipo de situaciones con tanta ansiedad y comiences a poner remedios reales y verdaderamente efectivo. Si te pones nervioso/a, se te seca la boca y te quedas en blanco al hablar en público, es porque seguramente sufras determinado “miedo escénico”. 

Y esto, se soluciona con una formación de calidad. Ponte en contacto con nosotros, en nuestra Escuela de Líderes trabajamos con casos así diariamente y contamos con muchos casos de éxito, obteniendo resultados eficientes.