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Lo que no tienes, lo puedes llegar a tener. Lo que eres sin embargo, es lo que has sido y serás siempre. 

Durante mucho tiempo, la búsqueda de trabajo, ha supuesto el manejo de los «Recursos Humanos» = De las personas, como marionetas. Se valoraban por lo que se «demostraba» que se tenía pero a nadie le preocupaba lo que ya llevaba dentro. Nos hemos tratado como máquinas, y pocas han sido las veces que nos hemos tratado como humanos, con razonamiento, inteligencia y capacidad de toma de decisiones.

Han sido muchos los elementos que han influido durante tanto tiempo en la búsqueda de empleo, ejemplo de ello, la gran revolución tecnológica que ha supuesto un absoluto cambio de tuerca en lo que al mercado laboral se refiere.

Sin embargo, muchos consideran que esta revolución, va en contra de la persona, de la mano de otra que es “sustituida” por inteligencia artificial, robots, máquinas, etc. Sin embargo es todo lo contrario. El valor humano se ha “revalorizado” por falta de imaginación, creatividad, capacidades como la resolución de problemas, toma de decisiones, responsabilidad,capacidad de aprendizaje, etc. es decir aunque algunos trabajos se hayan “simplificado” con fórmulas tecnológicas nuevas, el trabajo mental y la capacidad humana sigue siendo realmente importante y aún más en este momento.

¿A dónde queremos llegar? Queremos llegar a que ahora, en la actualidad, el acceso a un puesto de trabajo ha cambiado y con ello los requisitos que se solicitan a la hora de encontrar a la persona adecuada para una vacante.

La importancia de las Habilidades Blandas

Para hablar de esto, vamos a seguir un estudio que Linkedin realizó en 2019, llamado “Global Talent Trends Report”, en una encuesta realizada a más de 5.000 profesionales en 35 países poniendo especial énfasis en las habilidades blandas.

Vamos a centrarnos primero en qué son las habilidades blandas.

Todos hemos pasado por algún proceso de selección, las consecuentes entrevistas de trabajo, role Playing, etc. donde la mayoría de las cuestiones suelen estar centradas en nuestro currículum: La importancia de la formación, los programas que utilizamos, a qué nivel lo hacemos, los puestos que hemos ocupado… es decir, aquellas habilidades adquiridas y aprendidas a lo largo de los años de formación y experiencia son las llamadas “habilidades duras”.

Sin embargo, visto lo visto y conforme a la evolución de la que hablábamos anteriormente, hoy en día muchas empresas buscan otro tipo de habilidades mucho más importantes que lo que hemos aprendido o los conocimientos que ya tenemos. Buscan aquellas “habilidades blandas”, esas capacidades innatas o adquiridas, pero que van más con la persona y su carácter. El también, llamado, “talento” en el que no prima únicamente lo que se puede aprender, sino el cómo se desenvuelve la persona en ciertas situaciones que requiera el puesto, a través de su propio carácter y habilidades innatas.

 

Las habilidades blandas que más se valoran para cualquier puesto, por norma general, son:

  • Habilidades comunicativas. Oral, escrita, en público o en privado. Y también saber escuchar y sacar conclusiones.
  • Educación, cortesía y respeto.
  • Flexibilidad. Capacidad de adaptarse a los cambios tan rápidos, que se producen.
  • Basarse en valores como la honestidad y la integridad.
  • Saber crear y mantener relaciones interpersonales. Imprescindible para el trabajo en equipo
  • Actitud optimista y positiva, que la persona transmita energía al resto de compañeros/as.
  • Ser responsable, disciplinado/a y puntual. Detallista y meticuloso/a.
  • Tener la capacidad de trabajar bien tanto en grupo como de manera independiente.
  • Motivación y voluntad.
  • Actitud profesional y seriedad en el ámbito laboral.

La mayoría de los encuestados afirman que las habilidades blandas son mucho más importantes que las habilidades duras.

¿Cómo y dónde se muestran?

Es cierto, que todos sabemos que tenemos ciertas habilidades blandas que nos caracterizan y nos hacen aptos para determinados puestos.

Pero, ¿las mostramos? ¿Las perciben los reclutadores? ¿Cuál es el momento para mostrarlas?

Lo primero que debemos hacer es identificarlas, analizarlas y desarrollarlas. Pensando en ejemplos prácticos que nos sirvan para ponerlas de relieve.

Lo segundo, es comunicarlas.

  1. El el currículum
  • Incluyéndolas en “experiencia laboral”, como las habilidades propias que se utilizaban para llevar a cabo determinadas tareas propias del puesto.
  • Utilizando palabras claves a lo largo del currículum, que lleven al reclutador a visualizar esas habilidades que posees.
  • Carta de presentación, en la que se haga especial énfasis a ese carácter que te permite ocupar con éxito ciertos puestos de trabajo.
  1. En persona
  • Durante la entrevista, a través de esos ejemplos prácticos que debes haber pensado y que son reales.
  • Hablando de esas habilidades blandas de manera segura, transmitiéndole lo mismo a la persona que tienes enfrente, para que se lo crea.
  • Y por supuesto, siendo totalmente sincero/a y real, de forma que esas habilidades traspasen a la otra persona de manera natural y se de cuenta de que eso sobre lo que hablas, realmente existe en ti.

Así pues, identifica las tuyas y aprende a transmitirlas tal y como las posees. La comunicación es fundamental en este aspecto, ya que de esta forma “podrás darte a valer por lo que eres y no por lo que tienes”.