Autoestima, autoconcepto y autoeficacia.

Lo que nunca nos contaron de nosotros mismos.

Autoestima: aprecio o valoración de uno mismo.
Todos conocemos, qué es la autoestima, o al menos tenemos una definición de ella. En cuantiosos sitios te dan consejos de cómo mejorar la autoestima, los llamados “tips” para la autoestima. En ellos habrás escuchado multitud de hábitos, consejos, técnicas,
etc.

Pero, ¿te han dicho cómo construimos la autoestima?, ¿cómo se forja?, ¿qué interviene?

Si la respuesta es no, entonces ¿cómo vamos a trabajar algo de lo que no sabemos cómo es?

En la gran mayoría (por no decir todos) de los sitios, que tratan de la autoestima, dejan a un lado, anulándolo, el “autoconcepto”. El autoconcepto es la valoración que tenemos sobre nuestros rasgos tanto físicos como mentales. Esto no quiere decir que la autoestima sea la suma de todo, puesto que es más que la suma de sus partes,
aunque la valoración global de ello lo forme. Si no apreciamos nuestros rasgos de manera positiva, en conjunto tendremos una baja autoestima.

Pongamos un ejemplo:

Jorge es un empresario que empezó hace unos años con su empresa. Pasó de trabajar en una frutería con 16 años, a administrativo de una empresa del pueblo con 18, y ahí aprendió desde abajo. Tras varios ascensos, Jorge decide lanzarse con su propio proyecto rompiendo así su zona de confort, y al principio muchos tenían dudas, hasta él mismo. Pasando el tiempo sentía que su proyecto no marchaba a la velocidad que racionalmente se espera de un inicio. Se sentía frustrado, incapaz, cuestionado no solo por otros, si no por él mismo. Pero el producto se vendía, la calidad de su producto rozaba la excelencia, pero había algo que hacía que la venta no se hiciese.

Sí, el fallo era Jorge, no se percibía de manera positiva, su autoestima
estaba abaja, en su autoconcepto, percibía los rasgos negativos superior a los positivos, entonces cómo van a confiar en tu producto, en ti al fin y al cabo, si tu mismo no confías en ti.

A parte de tener una baja autoestima porque sentía que no funcionaba y no se sentía realizado, percibir características suyas negativas, había algo más que le hacía fallar por su baja autoestima, algo que es fundamental en el desarrollo de tareas, para que el sueño no sólo se viva cuando cerramos los ojos. La autoeficacia. Ésta es la percepción que tenemos de nuestras habilidades y lo que somos capaces o llegar a ser capaces con ellas. Una baja autoestima implica que no sentimos una apreciación positiva de nuestras habilidades, siendo presos de nosotros mismos.

 

Por ello, desde Programa10, sabemos que no son simples consejos o hábitos, es el trabajo de las habilidades como; la gestión de las emociones, la resiliencia, la resistencia a la adversidad… Y conjuntos mentales que nos conforma.